Cartas a Bou: Carta 3.
*Fecha indefinida*
Durante dos largos años pude experimentar lo que era la verdadera amistad y a su vez, aprendí a amarte en silencio. Mi amor no era egoísta, me encantaba verte feliz cuando iniciabas alguna relación con alguna chica y siempre deseé lo mejor para ti. Era un amor sin condiciones, un amor que nacía desde lo más profundo de mi alma y así como te amaba siendo mi amigo, te empecé a amar y a soñar como una pareja. Pero siempre estaba esa idea de que jamás habría algo entre nosotros porque en tus expectativas no podía caber una persona como yo. Muy diferente a lo que estabas acostumbrado. Además, recuerdo que considerabas que era como una hermana pequeña para ti.
Inicié mi tercer curso y tú iniciaste el curso avanzado que quedaba en otro recinto. No teníamos mucho tiempo para convivir como lo hacíamos antes, sin embargo siempre guardabas mi lugar en el asiento del tren. Recuerdo que cuando tenías tiempo te colabas a los cursos inferiores y pasábamos toda la tarde sin asistir, tu con tu música y yo con mis libros. Disfrutábamos el tiempo que compartíamos juntos, las palabras siempre fueron sinceras, la confianza era indudable y el cariño era puro. Y de vez en cuando se me pasaba por la cabeza decirte lo mucho que te amaba y claro que te lo decía, pero nunca pensaste que era de otra manera. Deseaba poder decirte cuanto tiempo había pasado soñando con besarte todas las veces que me acompañabas hasta la puerta de mi casa.
Nuestra conexión era tan notable que muchas veces te sonrojaste cuando te hacían preguntas sobre si yo era tu novia, reías nervioso y contestabas que era tu mejor amiga y yo solo sonreía para luego molestarte y hacerte cosquillas o cantarte una canción de cuentos infantiles que tanto te hacía reír.
Pasamos todo el verano junto a tus amigos y mis amigas, era un grupo muy bonito. Mis amigas siempre me decían que se me notaba lo enamorada que estaba de ti y yo negaba furiosa las acusaciones que hacían y un día pasó lo que tanto temía que pasara.
Recuerdo que estuvimos todo el periodo de la tarde en un curso extra que nos permitía subir las calificaciones de matemáticas y yo realmente lo necesitaba, así que tres de mis mejores amigas y yo estuvimos en ese aburrido y tedioso salón de clases toda la tarde. Utilizábamos las laptops que teníamos asignadas para enviar mensajes y quejarnos de lo difícil que estaba el curso.
Yo acostumbraba a escribir en notas lo que hoy te estoy escribiendo en cartas, accidentalmente envié a mis amigas una de esas notas donde admitía que sentía un gran amor por ti y mi tan obvio enamoramiento. Cuando recibieron el mensaje, era demasiado tarde para borrarlo y recuerdo que Tina soltó un grito de asombro para proceder a clavar su mirada de “Lo sabía” hacia mi. Me tapé la cara con el abrigo que andaba y lo único que quería era desaparecer, podía sentir como me recorría la sangre hacia las mejillas y sabes que se nota demasiado. Fui demasiado descuidada y estúpida.
Al terminar las horas extra, salimos del salón y yo de inmediato les advertí a mis amigas que no quería hablar del tema. Que era algo tonto que tenía escrito y que estaba pensando en transformarlo en una más de mis historias fracasadas que nadie lee, como esta carta que no sé si algún día leerás. No quería que supieran que mi fuente de inspiración siempre has sido tu, que mis sueños los invades casi que todas las noches y que a pesar de la distancia aún escribo para ti.
Cuando iba saliendo para tomar el tren que me deja a unas cuadras de mi casa, me despedí de mis amigas y justo cuando la puerta del vagón izquierdo cerró, Tina exclamó:
-“Lo siento, no pude evitarlo. Envié tu declaración de amor a Bou. Nos vemos mañana”.
Comentarios
Publicar un comentario