Cartas a Bou: Parte 4.
"Aquel verano de Julio fue maravilloso.
Después de que Tina hiciera esa fuerte y descabellada declaración en la estación del tren, donde toda mi vulnerabilidad se vio comprometida al revelarte semejante confesión que yo misma guardé por tres años seguidos, mi fin de semana fue tormentoso y vergonzoso, pues no quería encontrarme contigo y tener que enfrentar lo que sabía que era inevitable. No soportaba la idea de tener que decirte la verdad en la cara, tener que confesar lo que había estado sintiendo en silencio todos esos años, no podía concebir perder tu amistad después de tu rechazo y de tu indiferencia, pues sabía que el pronóstico de confesarte mi amor era humillante.
Para mi buena fortuna, al día siguiente, no fuiste al instituto y ni tan siquiera pregunté por ti, no sabía la razón por la cual no te habías presentado y no quería toparme con tus amigos fastidiosos que supuse ya sabían de mi secreto y solo los imaginaba burlándose de mí y haciendo mi vida más miserable de lo que ya era con tanta incertidumbre. Lo que más me preocupaba era tu silencio ya que a esas instancias ya habías leído lo que Tina te compartió por correo, así que pase la fiesta de inicio de vacaciones revisando mi correo, mis notificaciones e inclusive, la carpeta de spam. Sin respuesta.
Ya estando en casa ese fin de semana donde iniciaron las vacaciones de verano, yo estaba más despreocupada y un poco confundida porque pensé que probablemente no habías recibido el famoso correo y a la vez me generaba cierta curiosidad tu silencio. Hasta que una tarde de películas con Tina y Bonnie sonó mi celular y en la notificación se leía:
"Correo entrante: Bou".
"Hay tantas cosas que quiero decirte y lamento si mi silencio ha traído dudas e incógnitas que en este momento estés tratando de resolver (te conozco lo suficiente como para saber que, si pudieras conquistar el mundo en un día, lo harías) pero no he podido asimilar lo que leí por correo, llegué a pensar que se trataba de una broma por parte de Tina y he estado confundido, pero más que eso, estoy emocionado. Te veo en tu casa mañana para hablar sobre esto.
PD: Deja de sobre pensar. Te amo".
Debo reconocer que siempre has tenido el poder de generar suspenso en todos los aspectos de tu vida, como cuando iniciaste ese curso de pintura que tanto te gustaba y duraste meses en contarme hasta que llegaste con un retrato de mi cara. Era hermoso.
Hubo dos cosas que me dejaron más confundida de lo que ya estaba, tu emoción por haber leído el correo y el te amo al final, pues no entendía si la emoción iba acompañada de burla, ternura o compasión, porque cómo demonios se me había ocurrido enamorarme de mi mejor amigo para luego ser rechazada por el mismo. Todo este asunto siempre me generó unas nauseas interminables, tus sabías bien que yo no digería la incomodidad y el rechazo de una manera inteligente.
El día llegó y mientras esperaba a que llegaras a mi casa, yo ya había hecho la guerra con mis uñeros, mis manos no paraban de sudar y yo solamente quería esconderme y no enfrentar lo que estaba sucediendo. No me podía perdonar el perder tu amistad por algo tan estúpido como un amor platónico e idealizado que había construido una niña que te admiró desde el primer día. Pensaba que ya era demasiado el tenerte en mi vida, tener tu amistad y tu cariño. Era un privilegio que no podía darme, no estaba acostumbrada a eso. No quería perder lo único real y bonito que tenía después de que mis padres se divorciaron. Me avergonzaba de mí misma.
Sonó el timbre, agarré el único coraje que he tenido contigo y abrí la puerta. Me saludaste como siempre, con un beso en la mejilla, un abrazo que repara y una sonrisa tan hermosa que hasta el mismísimo Apolo estaba celoso. Actuabas de una manera tan natural ante las circunstancias en las que nos encontrábamos que yo sentía envidia. Porque estaba siendo demasiada obvia mi incomodidad y mi deseo desesperante de que todo aquello acabara, para poder volver a ser la sombra que un día cobijaste.
No pasó mucho tiempo hasta que tomaste mi mano y me preguntaste:
- ¿Es real? ¿Tus sentimientos hacia mí son reales?
A lo que respondí con las mejillas sonrojadas:
- Lo es. Así ha sido todos estos años. Te he amado de la más manera más pura y honesta que he sentido y conocido. He aprendido a amarte de diferentes formas y en diferentes situaciones; como amigo, como confidente, en lo bueno, en lo malo, en el dolor y en la amistad. La he cagado, lo sé. Pero quiero que entiendas que ese amor nunca ha sido egoísta, pues siempre he querido verte feliz, aunque eso no me incluya de la manera en la que quiero. Nuestra amistad es más importante que todos esos tontos sentimientos que nacieron a partir de mi ingenuidad y mi inocencia tonta. Olvidemos que esto sucedió y prometo que todo será como antes. No quiero perderte.
Ese arranque de sinceridad que tuve en ese momento fue uno de los actos de valentía más grandes que he tenido en mi vida. No sé de dónde salió todo el valor para poder suplicar misericordia y tener que acabar con tan bochornoso momento.
Pero dejó de serlo hasta que escuché tu respuesta:
- "Quiero que me prestes atención, porque lo que te voy a decir ha sido muy importante para mí y también ha estado oculto por mucho tiempo. Debo admitir que he dejado de verte como una hermanita, como aquella niña tierna de primer curso que se sonrojaba por todo. Durante mucho tiempo tuve guardadas estas palabras porque, al igual que tu, tenía miedo de ser rechazado y perderte. Con todo esto, quiero que sepas que me tomó por sorpresa saber sobre tus sentimientos hacia mí, porque jamás pensé que alguien tan maravilloso como tu, pudiera depositar amor en un alma desordenada como la mía. Te he amado todos estos años, como la mejor amistad que he tenido y como mi amor más real. Yo... te amo. Te amo más que como mi mejor amiga. Y en este momento mi corazón va a mil por hora porque todo este tiempo que tuve para asimilar esto, a la única conclusión que llegué, es que esto es un sueño hecho realidad para mí".
Mientras estabas desnudando tus sentimientos frente a mí, no pude evitar recordar a aquella niña inocente que era y el momento justo en el que empecé a amarte de una manera diferente. Porque lo que esa niña había soñado por tanto tiempo, ese día se estaba volviendo realidad. Se acabaron las ilusiones, las fantasías, los sueños, porque todo lo que había anhelado estaba empezando a ser real.
Quiero que entiendas que a pesar de que han pasado once años y que ahora tienes una vida completamente distinta a lo que imaginamos un día, es necesario para mí, contarte mi versión. Pues pronto partiré de este plano y quiero recordar y que recuerdes que sí hubo algo real, genuino y sincero. Sin ataduras, sin cuentas por pagar, sin acciones por agradecimiento. Porque si hubo alguien que te amó de todas las formas posibles, esa fui yo. Te amé desde una ilusión de niña y te sigo amando ahora, adultos, sabiendo que tienes familia e hijos.
Espero sigas leyendo mis cartas. La próxima será aún más emocional y cursi de lo que me he permitido. Quiero recordar aún en mi enfermedad. En mi demencia. Pues esto es lo que me ha mantenido presente en todo lo que he ido olvidando..."
Comentarios
Publicar un comentario