¿Y la felicidad?
Es increíble pensar en las veces que hemos hecho cosas solo para ver bien a los demás. Hemos adoptado patrones de comportamiento, nos hemos obligado a hacer cosas que no queremos y todo para agradar en una vida que no es la suya. ¿Dónde queda nuestra propia felicidad?
Hacer las cosas desde la presión social, familiar e inclusive de nuestra propia pareja es un ejemplo de lo mucho que nos esforzamos intentando complacer a estas personas, de llenar expectativas e inclusive perder completamente la esencia de lo que es uno. ¿Y ese sería su concepto de “felicidad”?.
Es triste ver cómo grandes amores se pierden por no haber intentando un poco más, por no haber tenido el valor de enfrentar la situación y luchar por eso, por no haber expresado sentimientos cuando se podía y lo más cobarde, escoger una vida que no quiere por no salir de la comodidad, de la costumbre y por cobardía. Por eso soy fiel creyente de decir las cosas en el momento, aunque no sea correspondido, pero al menos se dijo. Soy fiel creyente de enfrentar al mundo con tal de sentirse vivo, donde no tengan que apagar mi brillo, y mi forma de ser solo por agradar a alguien más.
Dígame, ¿hace cuánto tiempo no se siente vivo/a? ¿hace cuánto su corazón no late tan rápido de emoción? Con un beso, una acaricia, una carcajada con las personas correctas. Y mi pregunta más grande, ¿hasta cuándo?.
Vivir una vida, una piel, un personaje, una persona que no es usted, no vale su felicidad.

Comentarios
Publicar un comentario