Querida Jane:
“Estoy sentada en el borde de la cama, llorando y preguntándome ‘por qué’, aunque ambas sabemos que a veces no hay respuesta a esa pregunta tan ambigua. Mientras bajan las lágrimas por mis mejillas, puedo sentir como mi estómago se estrecha y aumentan las ganas de gritar pero no lo puedo hacer, no estoy sola. Las paredes me vigilan, se burlan de mi porque saben quién realmente soy, puesto que son las únicas que me han visto en carne viva. Puedo sentir en medio de susurros como despellejan y juzgan mi alma porque saben que tienen todo el poder para quebrarme. Me miran con recelo y se ríen porque saben que pueden desvelar mis miedos, mis secretos, mis pecados. Estoy cansada, Jane.
Te escribo porque antes de partir, necesito que alguien sepa que soy una farsa, que tengo miedos y debilidades y que de vez en cuando me permito ser mala persona. Ya no puedo fingir una vida que no quiero, y sé que me dirás que puedo cambiarla, pero lo cierto es que soy cobarde y sé que para cambiar mi vida debo herir, ser egoísta y perder. Sabes que nunca he sido partidaria de la osadía y menos cuando se trata de joderse a todos en el camino.
Me castigo todos los días y desearía ser Rose Madder y tener el valor de asesinar a todos esos demonios que han corrompido mi alma. Huir hacia el corazón que me hace suspirar, prometer una vida eterna sin importar la monotonía de la sociedad. Quisiera arrancar y quemar todo a su paso, porque sé que soy prisionera de una vida que no deseo, soy esclava de lo que murmuran los demás, soy mentirosa y traicionera con mi propio reflejo.
Mi mente y mi desesperación escogieron una vida que no es para mi. Me convencieron de que el arte es basura, que el romanticismo solo existe en las películas, que el amor solo es correcto cuando es correspondido y que está mal querer salirse de los renglones cuando solo escribo versos tristes. Me odio y odio todo esto. Me enferma pensar en una eternidad así, delincuente por mis palabras y sentimientos.
No puedo ser hija de Casiopea porque sé que nací de la costilla de Caronte y mi destino ya está escrito. Pues no pienso negar de dónde vengo y quién soy, al menos no a ti que te estoy escribiendo. Me despido vieja y estimada amiga, no puedo seguir viviendo de la fantasía engañosa, no puedo vivir atada y destruiré las paredes que ahorita me están humillando. Tendré que afrontar lo que es mi realidad así que partiré hacia el Purgatorio donde me espera Santa Matilde, que ha prometido bañarme en el río Lete para luego pasar al Eunoe, con la esperanza de encontrar algún día el Paraíso.”

Referencias muy inteligentes!
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